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Novelas & Teatros & Animados
Las Bodas de Caná es un episodio dentro del relato de la vida de Cristo.Esta historia sólo viene recogida en el Evangelio de Juan, quien narra como en una boda en Caná, la ciudad de Galilea, se encuentra Jesús con su madre y sus discípulos.En un momento dado, falta vino, por lo que María ordena a los sirvientes hagan lo que Jesús diga.Éste ordena que se llenen de agua seis tinajas de piedra (destinadas a purificaciones), pero al revisar el contenido, el agua se había transformado en un vino de gran calidad.Para el evangelista Juan, ésta es la primera de las señales de Jesús.Según refiere el evangelista San Juan:"Por aquel tiempo se celebraba una boda en Caná de Galilea, cerca de Nazaret, y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara el vino, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino». Jesús le responde: «Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti? Todavía no ha llegado mi hora». Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga».Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala». Ellos se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde venía (los sirvientes, que habían sacado el agua, sí lo sabían), llama al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya todos están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora».Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus signos. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos. Después bajó a Cafarnaúm con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días. Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén." (Jn 2.1-12)JESUS Y MARIA INVITADOS EN UNAS BODAS ¿Por qué se encontraba en Caná la Santísima Virgen cuando llegó su divino Hijo? ¿Por qué fue invitado el Señor a las bodas?. ¿Quiénes eran los esposos? Ignoramos con certeza todas estas cosas. Podemos suponer de un modo general que los esposos eran parientes de Jesús y su Madre, pero no tenemos datos seguros para afirmarlo con rotundidad. La intervención de la Santísima Virgen, tanto en el darse cuenta de que faltaba vino, como en la forma señorial de hablar a los criados, supone una cierta familiaridad con los organizadores del evento. María ayudaba en el orden, servía poniendo líneas de actuación, que revelan cierta unión de amistad o de parentesco con la familia anfitriona. El evangelista quiso recoger en sus páginas el milagro y la intervención esencial de la. Santísima Virgen en él. Lo demás, aunque desearía saberlo nuestra curiosidad, lo deja en la sombra. NO TIENEN VINO Las bodas solían tener toda la importancia de un acontecimiento público en las pequeñas ciudades de Palestina. Se celebraban con un ceremonial solemnísimo. Entendemos aquí por bodas el traslado de la esposa a la casa del esposo, y las fiestas que seguían al traslado. Sabido que es después de los esponsales, primera parte del matrimonio, la esposa permanecía largo tiempo en casa de su padres, separada del esposo. Un día fijado de antemano --si la desposada era una virgen solía ser un miércoles- era conducida ésta a casa de su esposo, con las ceremonias que vemos en la parábola de las diez vírgenes. Siete días seguidos se celebraban opíparos banquetes. Ignoramos en cuál de estos días se presentó en Caná nuestro Señor con sus discípulos. Algo avanzadas debían de estar las fiestas cuando faltó el vino. Era esto una seria contrariedad. La Virgen Santísima lo supo y con delicadeza caritativa quiso remediar la falta. Le dolía que los esposos quedaran avergonzados. Tal vez la llegada de Jesús con algunos de sus discípulos (parece ser que fueron cinco) ocasionó al menos en parte aquella falta. Tal vez pensó nuestra Señora que aquella era buena ocasión para que Jesús, proveyendo de vino, ofreciera a los esposos el presente que solían ofrecerles los amigos e invitados. La Virgen dijo: "No tienen vino". Representó la necesidad con la segura confianza de que su Hijo divino se compadeciera de aquella familia y de que su compasión no sería estéril. La Virgen reza como oran las almas que conocen el amor misericordioso de Jesús. Sin retóricas inútiles, sin amplificaciones, sin palabrería. "Cuando oréis, dirá más tarde Jesús a los apóstoles, no parléis neciamente como los gentiles: porque piensan que por el mucho hablar suyo han de ser escuchados. Por tanto no os asemejéis a ellos, que vuestro Padre sabe lo que habéis menester antes de pedirlo" (Mt. 6, 5).

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