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LICIO GUELLI UN JESUITA MASON LUCIFERIANO AL SERVICIO DEL VATICANO Y SU NUEVO ORDEN MUNDIAL NWO P2

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Agregado por MARANATHA2031
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En mayo de 1981, en Italia, saltó a la prensa uno de los escándalos de corrupción más notables de la historia reciente, pero el interminable desfile de hechos delictivos de todo calibre que giraron en torno a Licio Gelli, un tipo con pinta de abuelo complaciente, afectó de forma muy directa y negativa a la masonería, que, con gran gozo de la ultraderecha católica, se vio acusada de ser la instigadora, cómplice y beneficiaria de la mafia organizada por uno de los sujetos con menos escrúpulos de la ya escasamente escrupulosa elite sociopolítica italiana.
La masonería no tenía nada que ver con esos hechos, pero la leyenda negra que la envuelve la convertía en la gran culpable desde el primer instante. Finalmente la masonería quedó fuera de toda sospecha, pero todavía hoy, no pocos conspiranoicos antimasones, en sus trabajos, siguen demostrando la maldad de la masonería ejemplificándola con el escándalo de la P2.
En junio de 1987, en Córdoba, el invitado de honor al III Simposio sobre Masonería fue Bruno Castellani, Gran Maestre del Grande Oriente de Italia que, en su día, ocupó el cargo de Presidente de la Corte Central de la Justicia Masónica que condenó y expulsó de la masonería a Licio Gelli. En su intervención fue claro en recordar que las investigaciones de la comisión parlamentaria que investigó, durante tres años, las ramificaciones de la logia P2, concluyeron afirmando que no existía ninguna conexión entre la masonería y el Círculo privado de Licio Gelli. Los implicados, según la investigación parlamentaria, jamás pertenecieron a ninguna logia ma-sónica y sus reuniones tenían por finalidad hacer negocios.
Licio Gelli, nacido en 1919, en Pistoia (Toscana), abandonó la escuela con nueve años, pero al ser detenido por la policía suiza , el 13 de septiembre de 1982, mientras salía del edificio de la Unión de Bancos Suizos en Ginebra, disponía en sus cuentas bancarias de unos ciento veinte millones de dólares. Indudablemente, ese niño sin estudios había sabido prosperar en la vida.
De pequeño, Gelli soñaba con ser marionetista, de mayor logró manejar a su antojo, y para su propio beneficio, los hilos del poder de las tradicionalmente corruptas altas instancias de la sociedad italiana. La clave de su éxito se sitúa, entre otras capacidades, en su habilidad para conseguir información comprometedora y usarla luego en el siempre lucrativo negocio de la extorsión.
Su historia personal está plagada de vacíos, misterios y cambios de piel. Participó en la Guerra Civil española junto a los voluntarios fascistas italianos que vinieron a apoyar a Franco; a su regreso se marchó a Albania, también como miliciano fascista. En la Segunda Guerra Mundial, mientras se producía el desembarco aliado en Italia, Gelli era miembro de la división Herman Göering de las SS nazis, un lugar sin duda muy adecuado para obtener datos de gran valor sobre personajes de escasa valía pero de gran importancia y poder en la Italia que llegaría tras la guerra. Liberada Italia, Gelli reapareció con un documento firmado por comandantes de la resistencia partisana agradeciéndole los servicios prestados.
El camaleónico Licio Gelli pasó de nazi, o lo que fuere, a patriota, pero con tan buena información en sus archivos que sus negocios con el Este y el Oeste, dentro del continente europeo o en el americano, crecieron como la espuma y abarcaron todo aquello que era rentable, desde los primeros colchones de muelles hasta armas y petróleo. Al otro lado de su teléfono, al parecer, guardaban cola la CIA, el KGB y otros servicios secretos del Este, el SID (servicios secretos militares italianos) y cualesquiera otros dispuestos a comprar o intercambiar información.
Gelli se afilió a la masonería italiana en 1965, pero muy pronto se dedicó a organizar toda una trama de poder y corrupción a espaldas de sus hermanos, aunque gozando del soporte fundamental del ingenuo y pretencioso Salvini, Gran Maestro del Grande Oriente de Italia.
De forma necesariamente breve, resumiremos la aventura de Gelli dentro de la masonería a partir de los datos, muy minuciosos, que figuran en el informe interno y confidencial de cuarenta páginas, elaborado, en 1984, por el Gran Maestro del Grande Oriente de Italia, y que en su día me fue entregado por un alto dirigente de la masonería.
Cabe recordar, primero, para retrotraernos a lo que se convertirá en el camuflaje masónico de la P2 de Gelli, que, en 1877, Giuseppe Mazzoni fundó una logia denominada Propaganda Masónica con el objetivo de agrupar a todos los masones no romanos que, por trabajo u otros motivos, se instalaban en Roma de forma temporal o definitiva. Por motivos de organización y discreción, esta logia funcionaba con una gran independencia de la estructura del GODI. Al acabar la última guerra mundial, las logias del Grande Oriente de Italia se numeraron, y a ésta le correspondió el 2, pasando a ser conocida por su abreviatura P2.
Licio Gelli fue iniciado en la masonería en 1965, en la logia Romagnosi de Roma, mostrándo
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