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Categoría
Consejería y Reflexiones
Etiquetas
Martín Muñoz, testimonio, homosexual, homosexualismo

En ambos testamentos la Biblia condena fuertemente la homosexualidad como una perversión impía del designio de Dios de un hombre y una mujer en un matrimonio amoroso y para toda la vida (Gén. 2:18-25; Mat. 19:4-5). La Ley de Moisés condenó que los homosexuales fueran apedreados hasta la muerte. "No te echarás con varón como con mujer; es abominación" (Lev. 18:22). "Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre" (Lev. 20:13). Israel no debía aprender a imitar la conducta abominable, inmoral de las naciones cananeas alrededor de ellos (Dt. 18:9). Entre tales prácticas estaba el culto a los prostitutos homosexuales, conocidos como "perros", los cuales ejecutaban actos homosexuales como parte de la adoración pagana (Dt. 23:17; 1 Rey. 15:12). Tristemente, tal cosa surgió en Judá con el declinamiento moral en el tiempo de Roboam (1 Rey. 14:24). Las reformas de Josías incluyeron el derrumbamiento de las casas de estos sodomitas religiosos, las cuales estaban "... en la casa de Jehová ..." (2 Rey. 23:7). Pablo describe claramente la homosexualidad como una de las perversiones morales de los gentiles en su rechazo de Dios. "Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 26Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío" (Rom. 1:24-27). La ley de Dios condena la homosexualidad, junto con al asesinato, como rebeldía impía (1 Tim. 1:10). Pablo enlista la homosexualidad entre aquellas practicas pecaminosas que le impedirán a uno ir al cielo: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios" (1 Cor. 6:9-10). "Afeminados" o "somoditas" (NVI) traduce la palabra griega, malakos. Literalmente significa "suave al tacto". Los griegos la usaban metafóricamente para referirse a los varones que jugaban el papel pasivo en los actos homosexuales, en otras palabras, son quienes toman el papel de la mujer en el acto homosexual. "Homosexuales" se traduce de arsenokoites, que significa literalmente "varón en una cama". Los griegos usaron esta palabra para referirse al que toma el papel agresivo en un encuentro homosexuales, es decir, son quienes toman el papel del hombre en el acto homosexual. Algunos de los corintios se habían involucrado en actos homosexuales, pero el poderoso evangelio los limpió y liberó de su impiedad (1 Cor. 6:11). El Dr. James Dobson reporta una taza del 70% de éxito en los homosexuales que buscan consejo, por razones morales, para desenmarañar su orientación sexual. En consecuencia, esto no es algo con lo que usted nace y que no se pueda cambiar. Advirtiendo contra los falsos maestros licenciosos, Judas se refiere al ejemplo del fiero juicio de Dios sobre los pecados de Sodoma y Gomorra, los cuales incluían la homosexualidad. "Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno" (v.7, cfr. 2 Ped. 2:6). "Contra naturaleza" se refiere a la actividad homosexual. La única unión de carnes que Dios aprobó es la unión de "una carne" en el matrimonio de un hombre y una mujer (Gén. 2:18-25). En Gén. 19, los hombres de Sodoma rodearon la casa de Lot y llamaron a los dos mensajeros que Dios le envió. "Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. 5Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos" (Gén. 19:4-5). Cuan repugnante ver a esta multitud anhelante de una orgía homosexual. La vileza de sus pecados había clamado delante de Dios por un juicio (Gén. 19:13; 13:13). La ciudad fue consumida completamente por el fuego y el azufre del cielo (19:24 y Sigs.). ¡Dios no ha cambiado su visión de la homosexualidad como una abominación moral!


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